Hay piezas del ascensor y el elevador que todos vemos cada día: las puertas, la botonera, la cabina, el espejo o el indicador de planta. Luego están las que pasan desapercibidas, pero que influyen mucho más de lo que parece en cómo funciona el equipo.
Una de ellas es el pesacargas.
La mayoría de usuarios solo se acuerda de él cuando el ascensor pita porque va demasiado lleno. Las puertas no cierran, se enciende el aviso de sobrecarga y alguien tiene que salir. Es una situación incómoda, pero necesaria. Ese aviso no está ahí para molestar, sino para evitar que el ascensor trabaje fuera de sus límites.
El pesacargas mide la carga que soporta la cabina y envía esa información a la maniobra del ascensor. A partir de ahí, el sistema decide si puede arrancar, si debe bloquearse, cómo tiene que iniciar el movimiento o si conviene evitar ciertas paradas cuando la cabina ya va llena.
Dicho de forma sencilla: el ascensor necesita saber cuánto pesa antes de moverse.
En este post veremos:
¿Por qué es tan importante medir bien la carga?
Cada ascensor está diseñado para soportar una carga concreta. No es un dato aproximado ni decorativo. Tiene relación con el motor, el freno, los cables, las guías, la estructura de la cabina y el resto de componentes que participan en el movimiento.
Cuando se supera ese límite, el equipo deja de trabajar en las condiciones para las que fue diseñado. Puede que una vez no ocurra nada visible, pero si se repite, el desgaste aparece. Y a veces aparece en forma de averías, tirones, bloqueos o problemas de nivelación.
Por eso, cuando el ascensor pita por exceso de peso, el sistema está haciendo justo lo que debe hacer: impedir un viaje que no debería realizarse.
En Elevaciones RECO vemos a menudo casos en los que el usuario interpreta estas señales como “fallos del elevador”, cuando en realidad pueden estar relacionadas con un pesacargas desajustado o con una mala lectura de la carga.
No todo tirón viene del motor
Un ascensor que da un pequeño golpe al arrancar no siempre tiene un problema grave, pero tampoco conviene normalizarlo sin más.
En ascensores con variador de frecuencia, el arranque debería ser suave. Para conseguirlo, la maniobra necesita saber si la cabina va vacía, a media carga o llena. No se aplica el mismo esfuerzo en todos los casos.
Si el pesacargas no mide bien, el ascensor puede arrancar con una compensación incorrecta. El usuario lo nota como una pequeña sacudida, una sensación extraña al iniciar la marcha o un golpe seco.
Puede haber otras causas, claro: freno, guías, variador, maniobra o desgaste mecánico. Pero el sistema de pesaje es uno de los puntos que merece la pena revisar cuando el comportamiento cambia mucho según la carga.
Cuando el ascensor pita sin estar lleno
Este es uno de los síntomas más claros.
Si el ascensor avisa de sobrecarga cuando aparentemente no debería, puede haber varias causas: sensores desajustados, mala calibración, carga mal repartida o una señal incorrecta enviada a la maniobra.
A veces pasa de forma puntual. No siempre hay que alarmarse. Pero si ocurre con frecuencia, conviene revisarlo, porque puede acabar provocando bloqueos, molestias a los vecinos y avisos innecesarios al servicio de mantenimiento.
En una comunidad, esto no es un detalle menor. Un ascensor que pita sin motivo o se bloquea a menudo genera desconfianza. Especialmente en edificios con personas mayores, usuarios con movilidad reducida o familias que dependen del ascensor a diario.
También influye en el tráfico del edificio
El pesacargas no solo sirve para detectar exceso de peso. En algunos ascensores, la información de carga ayuda a gestionar mejor las paradas.
Por ejemplo, si la cabina ya va prácticamente llena, no tiene mucho sentido que se detenga en varias plantas para recoger a más personas. Se abren las puertas, nadie puede entrar y todos pierden tiempo.
Cuando la maniobra recibe bien el dato de carga, puede evitar algunas de esas paradas y priorizar que los pasajeros lleguen a su destino. En edificios con mucho movimiento, como oficinas, clínicas, hoteles o comunidades grandes, se nota más de lo que parece.
En montacargas, el control de peso es todavía más delicado
En un ascensor de personas, el pesacargas protege a los usuarios y al propio equipo. En un montacargas, además, protege la actividad del negocio.
Aquí hablamos de cajas, carros, herramientas, recambios, mercancía, maquinaria auxiliar o productos que se mueven entre plantas. Si el elevador trabaja con más carga de la prevista, el riesgo de avería aumenta. Y cuando un montacargas se para en un taller, un almacén, un restaurante o una pequeña industria, no solo falla una máquina: se desordena el trabajo.
Por eso, en elevadores de carga, el sistema de pesaje no debería verse como un accesorio. Es una parte importante de la seguridad y del uso correcto del equipo.

Tipos de sistemas de pesaje
No todos los ascensores miden la carga de la misma forma. Depende del tipo de instalación, de la antigüedad del equipo y de si hablamos de un ascensor eléctrico, hidráulico o un montacargas.
Los sistemas más habituales son:
- Pesacargas bajo cabina, que mide directamente el peso que soporta la cabina.
- Sensores en los cables de tracción, frecuentes en modernizaciones porque permiten mejorar el control sin grandes cambios en la cabina.
- Sensores en la bancada o estructura, usados en algunos equipos con cuarto de máquinas.
- Sistemas de presión en ascensores hidráulicos, donde la carga se relaciona con la presión del aceite.
La elección no debería hacerse solo por precio. Lo importante es que el sistema encaje con el tipo de ascensor y con el uso real que tiene el edificio.
Cuándo conviene revisar el pesacargas
Hay señales que deberían hacer saltar la alarma antes de que el ascensor se pare del todo:
- Pita aunque no vaya lleno.
- Las puertas no cierran sin motivo claro.
- Da tirones al arrancar.
- Se comporta distinto cuando va vacío y cuando va cargado.
- Tiene bloqueos intermitentes.
- Hay muchas quejas de vecinos o usuarios.
- Se producen averías repetidas en maniobra, freno o nivelación.
- El ascensor o montacargas se usa de forma intensiva.
En estos casos, revisar el pesacargas puede ahorrar tiempo y evitar diagnósticos equivocados. No siempre hace falta cambiar grandes componentes. A veces, el problema está en un sensor mal ajustado o en una calibración que ya no responde bien.
Mantenimiento: no basta con que suba y baje
Un ascensor puede funcionar y, aun así, no estar funcionando bien.
Puede subir, bajar, abrir puertas y aparentemente cumplir su función, pero hacerlo con tirones, falsas alarmas o esfuerzos innecesarios. Ahí es donde un buen mantenimiento marca diferencia.
Revisar el pesacargas forma parte de entender el ascensor como un conjunto. No se trata solo de comprobar piezas por separado, sino de ver cómo se comportan entre ellas: cabina, motor, freno, maniobra, sensores, puertas y uso diario del edificio.
En Elevaciones RECO trabajamos en instalación, mantenimiento y modernización de ascensores, montacargas y plataformas elevadoras en Cataluña. Cuando un equipo da problemas, no nos quedamos solo con el síntoma. Buscamos qué lo está provocando.
Si un ascensor pita sin motivo, arranca con golpes o se bloquea de forma intermitente, puede que la causa esté en una pieza que casi nadie ve, pero que el ascensor necesita para trabajar con seguridad: el pesacargas.












